Uber Ambulancia

Si para ustedes lo que voy a relatar está en lenguaje chino, debo decir que para mí también lo fue en algún momento. Lo cuento técnicamente, solo pa darle contexto, no pa dármelas de profesional de la salud. Solo soy una mamá crónica. Con suerte me da pa ser eso. No aspiro a más.

Acá voy.

Escena 1:

La frecuencia cardíaca está sobre 140, la respiratoria sobre 60 y la saturación con unos mezquinos 91%.
Escena 2:

Llevamos más de una hora tratando de acoplarla y no pasa na…Tenemos la máscara full face conectada al bipap, ya pasamos dormo, prednisona, esquemas abreviados de salbutamol y Nina aún sigue respirando por las orejas.

Escena 3:

El flujómetro dado a 8 litros y nos queda de reserva 1200 en el tanque de oxígeno. Miro al kine, y le pregunto-afirmo: .. «¿Pa la clínica cierto?», El silencio lo responde todo.

En ese momento de la ventana de la pieza de Nina sale una señal tipo BATMAN que dice: ¡Emergencia! ¡EMERGENCIA! ¡EMERGENCIA!

Todo se empieza a movilizar.

Siento la frustración de que te hagan un gol en el minuto 90. Como que de un altoparlante se dijera tajantemente:

Todoslosintentosquehiciste=0 / Lacondicióncrónicadetuhija=1.

Se acabó el partido señores!

Escena 4 :

El whatsapp está que arde. Diez ventanas ahí, ta, tá, , pá…. en línea todo el rato.

A todos los tratantes advierto nivel de gravedad en que estamos. Tengo CUPO EN LA UCI! (canto de ángeles)

A mis amigas no les digo mucho, más bien en el polo opuesto digo distante: «waitéame que estoy ocupadita, te hablo luego» Lo prefiero así porque en la diaria mis amigas se preocupan, me cuidan, nos cuidamos. Pero en un momento de urgencia, tengo que tener las líneas abiertas para hacer los llamados que tengo que hacer y la verdad me estresa mi necesidad de agradecer la preocupación.

Hoy soy más práctica. No de ajena ni de na…la consigna es llegar bien y rápido.
Escena 5:

El kine me interrumpe y me dice: «La ambulancia viene en camino» y desde ese minuto, en mi cabeza activo un temporizador con un número de tiempo acotado. Solo tengo 40 minutos para desplazarme, triplicarme y hacer muchas cosas que ya con la experiencia he ido entrenando.

Me preparo como si fuera a una misión comando, sobrevivencia total, algo así como prepararme para un encierro de faena, haciéndome la idea que por algunos días, semanas o meses no estaré ni en mi cama, ni en mi baño, ni en mi refri con la misma habitualidad de siempre.
Escena 6:

Llegan a mi casa los chéveres de la ambulancia, y cuando me abordan, el script es el siguiente Buenas noches, qué le pasa a la paciente? , Les juro que yo preferiría que me dijeran: Hola, soy tu Uber Ambulancia, hace cuánto que usas la aplicación y eso sea todo lo que haya que decir.

Pero no, la realidad es otra, me desarmo entera con la solicitud de explicar la parte de la anamnesis. Simplemente me da una láaaataaaaa!!… Tengo más de una decena de diagnósticos y menos de 40 minutos para safar de la muerte una vez más. Dios se ampare de mi estómago vacío que solo él sabe hasta qué hora estaré despierta.
Escena 7:

En el comedor con el Médico

¿Kopo qué?

¡¡KOPODEX!! – le respondo.

Lección aprendida: Hoy tengo plastificado una hojita con los diagnósticos de mi hija por un lado y los medicamentos que normalmente usa, con alguna dosis de referencia para no estar dictándole a los médicos de rescate.
Escena 8:

A lo lejos escucho a mi marido que dice: «Dígame dónde tengo que firmar para que ud no le ponga la vía porque sé que la va a perder en el trayecto y es muy difícil pincharla …¡tiene pésimos accesos!»

La evalúan y la decisión está más que tomada. La maleta lista pa la clínica.

Cada uno ya sabe qué hacer, qué falta por guardar. Nos miramos y hacemos unánime la frase «ya, tamos con todo», ¡quién lleva la mantita!!, ¡Yo señora Jose! La que me responde es mi tens a quien escucho a 10 metros. Mientras yo en un extremo del pasillo alcanzando el ascensor y despidiéndome de mi marido, ella está al otro lado cerrando el boliche.

Mauro me dice: nos vemos en la clínica. Y con eso me quedo tranquila. Él se lleva la tens y la consagrada maleta blanco y naranjo.

A mí cargo, Nina y toda la people.

En el lobby del edificio le digo al enfermero: yo me voy con ella en brazos en la camilla. Mi tono de voz no da pie a que lo dude. Acata no más. De ese modo economizo espacio y lo principal: le puedo mantener bien adherida a la carita, la máscara que le insufla sus pulmones y le proporciona oxígeno, la famosa «full face» -más cómoda que la máscara de Darth Vader-

La recepción de mi edificio por lo general está desocupada y afortunadamente todos cachan las descompensaciones de la Nina, así que se avivan, me dejan el ascensor exclusivo para mí, las mamparas abiertas de par en par. ¡A un lado chiquillos que somos una estampida!

La enfermera tratante al fono me dice: Jose, voy en camino en la clínica te espero allá. Capta perfecto mi angustia. La quiero.

Los kines que nos llevan por lo general son 3, o Jorge o Freddy o Cristóbal, manejan perfecto a la gorda. Son secos. No sé cómo lo hacen, pero lo hacen la raja. ¿Aprendieron a ambucear en el tagadá?, La cagó cómo se mueve una ambulancia por dentro.

Mirar para afuera… hace que uno se abstraiga por un minuto. La baliza suena y suena y hay tramos en donde nadie se mueve! Uno visualiza cómo la gente compra en la calle, se baja de la micro….mientras tanto, uno, es completamente invisible a todos.

Pucha que sería bueno que alguien desde la calle hiciera la mula como si estuviera mirándome y me hiciera un gesto de Bonini «te quiero ver chupete y la ….

Yo necesito en ese minuto que me alienten, me aleonen. Que estamos haciendo todo lo que podemos. Que el chofer de mi uber ambulancia me diga ¿Va bien el aire acondicionado? ¿Quiere escuchar la radio Play? ¿Quiere un dulcecito?

Sí!. Yo quiero que me contengan en ese minuto. Voy cagá de susto, entintada en adrenalina y quiero a Bonini en mi oído, llamándome a sacar lo mejor de mí.

Quiero que la gente en auto, escuchen la baliza a cuadras y atinen que hay un ser humano que está luchando por vivir y que se corran!

Una ambulancia que suena con baliza, es un equipo que está tratando de llegar a toda costa a un centro asistencial. Va en lo que se llama código rojo. Se le debe dar el paso y la intuición aplica perfecto. Mirar por el espejo retrovisor y mover el auto para abrir paso,. Después, se debe volver al mismo lugar y por favor. No es el momento para hacerse el winner y ponerse detrás de la ambulancia. Ya nos ha pasado que se generan más tacos. Que el winner que llevamos dentro nos aparezca en el banco, en el supermercado, pero no con las ambulancias.

Si ud. no vio el video que traté de subir, agarre la dirección anterior y póngala en un navegador. Estoy trabajando para ud.

Una ambulancia que va sin baliza, puede que esté llevando un paciente que haya sido de alta, o esté haciendo traslados programados, pero por lo general hay una persona acostada mirando para afuera….cuestionándose sobre su salud supongo y a lo mejor pensando también en lo invisible que se es…quiere llegar luego a su casa, a su cama, a su refrigerador, a su baño.

Yo no sé lo que le pasa a Nina por su cabecita. Sí tengo claro lo que pasa por la mía. Ni recordarlo. Y si aparece ese pensamiento in situ, rezo e invoco a todos los protectores de acá y más allá.
Escena 9 y final:

Llegamos a la clínica. Lo que pasa desde aquí en adelante amerita otro capítulo.

Me llega un correo «Su viaje en Uber Ambulancia ha finalizado»

5 Estrellitas. Gracias Chiquillos.

PD: Basado en la historia de alguno de los traslados. No estamos hospitalizados. Tranquilos. Estamos en casa.

Un comentario en “Uber Ambulancia

  1. Jose, me has dejado perpleja con la vida que has llevado con tú familia y con ese angelito que recibiste, que te puedo decir, eres “una super Mamá” y yo trato de ponerme en tus zapatos y la verdad, es dificil, no creo lograrlo, no me pondré a llorar por tí, sino que solo te digo, que sigue adelante, ya tienes una hermosa hija y familia, y por ellos solo debes dar la pelea y ser fuerte como toda una super mamá, cuenta conmigo siempre y yo pediré a todos los seres supremos por tu tranquilidad y mejoría de Nina, hermosaaa, besos te quiero,

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